octubre 21, 2009

Publicado en Uncategorized a 3:00 am por dosclarineros

La Enfermera Callada

Con su sueldo de obrera se pagó los estudios de enfermería. Tiene los ojos verdes, mira con dureza y casi no habla. Tiene un amante que es más despiadado que ella y que vende droga. Esta noche ella está de turno. En el centro de la sala, interrumpiendo una fila de camas hay un cubículo con estantes llenos de botes de jarabe, jeringas, pastillas. Ahí se preparan las recetas de los pacientes de la sala. El televisor es pequeño, de los de perilla para cambiar los canales, a blanco y negro. Está encendido. Todas las lámparas están apagadas. Él despierta de su sopor. Xiomara, la enfermera, está frente al t.v. Las imágenes intermitentes de la pantalla proyectan su sombra cambiante en la pared, en el techo.Tiene enrollada la falda de su uniforme en la cintura, las piernas abiertas. Se masturba con un objeto largo, oscuro. Se ha desabotonado la blusa, ha sacado los hombros.Bajo una tira del sostén se le ve el tatuaje en la espalda. Es un cupido-vampiro. Está sudando, sofoca los pujidos, pero él la oye claramente.El enfermo de la cama 1 se queja dormido. Ella se endereza en su silla, se arregla el uniforme y el pelo. Lo descubre mirándola. Es una mirada sin esencia, solo por ser. A ella se le descompone la cara. Él se da la vuelta y murmura algo, con seguridad nada importante.

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